23/6/08

El verano, las alergias y todo bicho volador

Aaaaaaaaaaaaaah.
Gran suspiro veraniego para comenzar una nueva sesión de lindezas redactadas. Dicho sea de paso que no tengo alergia a nada que sobrevuele nuestros cielos contaminados, excepto a las gilipolleces; aunque no está demostrado si saben volar o no. De todas formas, quiero acentuar el bienestar que siento con el clima. Bien es cierto que vendería mi alma al Diablo por conseguir que las mariposas no volasen tan románticamente y todo el mundo dejara de ser tan jodidamente feliz; pero algún defecto tenía que tener.
Pronto comezarás a tener espasmos y te convertirás en un agente para darte cuenta de que tienes un virus humano, o séase: yo, que empezará a derretir toda clase de vida virtual y/o biomecánica. Y, por supuesto, vendrás a aniquilarme. Supongo que te dará rabia, porque vas a desenchufar a una de las pocas usuarias que escribe con tildes y signos ortográficos correctos. Esto, aunque no esté hablando de nada concreto, siempre es más agradable a la vista que soportar herejías lingüísticas continuamente.
Pues bien, sin más preámbulos, te doy la bienvenida, siéntete en tu casa. Importante es que no almacenes más de lo debido en tu CPU, tanto cerebral como virtual, porque corres el riesgo de que haga una llamada a algún que otro tipo muy chungo. Explora, hurga en el más profundo de mis dominios, sorpréndete... porque te aseguro que no desperdiciarás un minuto de tu vital existencia leyendo mis reflexiones.
He aquí una reverencia.
Voilà.