14/7/08

El hombre de hierro se oxida

El sol me amarga. Como un limón estrujado directamente en la boca. Últimamente no me creería nada, excepto que me estoy convirtiendo en un ser de la noche. Tampoco me sorprendería en absoluto.
La crueldad que siento hacia el mundo se mezcla con intensidad y tropezones con el asco que me dan todas las cosas. Solo así conseguiré ser más fuerte y, si no, que me mate, como dice el dicho. Se que jamás llegaré a olvidar el tiempo que he pasado tras el colegio. Y no precisamente por que sea una época de color de rosa.
Es muy triste que la etapa de un estudiante universitario o similar quede truncado en el mayor y más profundo de los infiernos, por ínfimos y absurdos daños colaterales. De verdad, chicos, yo llegué allí con las armas bajadas y la paloma de la paz sobre un hombro. Vosotros vinísteis directamente a por mí, cuando me encontraba de espaldas, desarmada y cubierta con mi inocencia.
Lo asumo con elegancia, eso no podéis negarlo; pero es increíble, de verdad, la vulgaridad con la que lo lleváis los demás. Y es que ya me he cansado de tanta mierda, de tanta falsedad, de "qué bien me encuentro mientras tú te hundes en el barro", de todas las moscas que bufan en mi oído mientras duermo.
Pasándome por el forro el horario infantil y la buena educación, invoco a los demonios del averno para que os trinchen con sus tridentes incandescentes. Yo jamás permitiré que os hagáis más fuertes, yo seré la situación que os mate. Que os felicite por vuestros cumpleaños no quiere decir que no anhele que os pudráis por dentro. De hecho, creo que ya estáis perdidos en ese aspecto. Por lo tanto, desde mi forzada reverencia, os deseo la peor de las infecciones espirituales.
Ah... no te des por aludido/a. Mi odio es una pequeña parte de mí. No quiero que mi corazón acabe pareciendo un pedazo de mantequilla. Tengo que evolucionar y doy gracias por que me lo hayáis enseñado... a cambio de todo mi amor y toda mi dedicación. Es un precio demasiado alto, pero yo fui la que lo aceptó. Las consecuencias están transformándose en un cariño mayor por la gente que creía que se encontraba en la sombra.

Ah... Sin embargo...

Detrás de todo esto, de las risas que te pueda provocar mi sarcasmo y de lo enfurecida que creas que estoy, se encuentra una niña llorando, abrazada a su osito de peluche, llamando entre sollozos a esa persona que se ha ido sin despedirse. Y se encuentra tan triste que cree que le va a estallar el pecho. Tan sola que siente que hasta la gente que le rodea ni siquiera existe. Tan dañada que no cree ni en la más mínima esperanza de que algo la sane. Y esa niña sigue acurrucada... llorando con su osito y sigue esperando que le digan que todo era mentira, que él la espera y la quiere. La coraza que la protege, llena de blasfemias e ingeniosas ironías, se disuelve con la primera lágrima de nostalgia.
Y te odio de verdad. Creéme.
Te odio porque te quiero y nunca será posible.

VV

2 comentarios:

Republicanito dijo...

¿Soy el primero en comentar? :-P

Sí, es un comentario absurdo, pero es que después de leerlo me he quedado en estado de shock y con la sensación de que cualquier cosa que diga no va a estar a la altura del post...

Zahori dijo...

Solo una palabra, por yo sabes k me pasa lo mismo aunke parezco mas diro la palabra es: MISANTROPIA