5/1/09

Sentimientos

Poco a poco me voy convenciendo... Me niego a ello, ¡porque tiene que ser posible! Pero comienzo a perder la esperanza.

Yo creo en los ángeles. Personas capaces de ver dones en los demás, creadores del bien y precursores de la vida. Y si creo en los ángeles, es porque también creo en los demonios. Ambos están en nosotros mismos y es cada uno el que decide a cuál construirle alas de realidad. Personalmente, opino que el sabio es el que se las construye él mismo; pero allá cada uno con su elección.

Basta un leve susurro del mal para que toda una vida de bien se derrumbe en segundos. Todo se vuelve negro, todo es mentira y ya nada tiene sentido. Creemos en fugaces palabras que se lleva el viento antes que en mil años de valiosos momentos. Un solo soplo de negativismo es suficiente para que una persona vea nublada su fe y le ciegue el egoísmo. Da igual quién comience. Así es como somos, pero peor es cómo nos ven.

A pesar de todo, sigo creyendo en el bien absoluto. Todos tenemos un pequeño demonio sentado en el hombro, susurrándonos y envenenándonos. Sin embargo, hay que saber que nadie se vuelve vil ni bondadoso en poco tiempo. Eso se cultiva con el tiempo y las relaciones. Tenemos que creer en el individuo y, sobre todo, atrevernos a mirar sus ojos para descubrir la verdad. Para descubrir si todavía queda esperanza.

No somos perfectos, ni siquiera para hacer el mal. No merece la pena, porque no arregla los problemas, ni nos hace mejores personas. Ciertos males se deshacen con otro tipo de mal, pero el malestar del alma huye con el puro bien. La lástima es que nadie osa a hacerle frente, como si tuviéramos miedo de dejarnos llevar por aquellos a los que queremos. Abrazamos el odio para resguardarnos en una mentira sobreprotectora que nos mantiene a salvo. Rechazamos el amor para evitar el dolor y huir de la realidad.

Yo te daré la mano si te sientes sola, iré a abrazarte si lloras y susurraré candor en tu oído hasta que te quedes dormida. No te abandonaré, porque no creo en los que te hacen sufrir y tampoco escucharé a los que quieran herirte. Sé que eres un ángel. No dejaré que te cambien.

VV

2 comentarios:

Snow dijo...

wow!! me ha encantado!!
"Y si creo en los ángeles, es porque también creo en los demonios. Ambos están en nosotros mismos y es cada uno el que decide a cuál construirle alas de realidad."
que pasada! ^^
hoy me ha pasado una cosa, bueno soy asi, un poco rayada de la vida xD es una chorrada, una invención más... he cruzado la calle hacia la facultad, que sigue en una laaarga linea recta, con un chico (mas pequeño que yo) moreno, vestido de blanco, que se ha cruzado a la acera del otro lado, de tal manera que, en un momento dado me he dado cuenta, al mirarle, de que caminabamos a la misma velocidad, no habia nadie mas en las aceras, y los coches venian de frente, y me ha hecho tanta gracia!! porque yo, de negro, de tez palida, el, de blanco, de rasgos indios, y me he imaginado que ambos equilibrabamos la valanza de la suerte de la gente de los coches que cruzaban nuestra linea invisible, de tal manera que yo no podria quedarme con la buena suerte, ni el con la mala. Jajajaja... enfin... rayadas sin fin (aunque te aseguro que ultimamente me pasan muchas coincidencias y cosas extrañas! xD... mola :D) Un beso preciosa.

Snow dijo...

Vaya! acabo de darme cuenta al re-leerme de que sigo cometiendo el mismo fallo. Dios mio! xD!! Si lo lees de seguido te asfixias! yuhuu!! jajajaja ... :P
(pregunta por curiosidad sobre el texto ^^ va dirigido a tu hermana? es muy bonito)