16/5/11

Tk, cari!

Bien cierto es que me alegro de que os queráis, pero no hace falta pregonarlo a los cuatro vientos y, aunque más de uno puede tacharme de envidiosa, sigo en mis trece y me reafirmo en mis palabras: EMPALAGOSOS.

La verdad más cruda es que me da mucha pena, escondida entre tanta rabieta y humor sarcástico, mucha mucha muchísima. Desde que me enteré de que cuando te echas pareja, se acabó la vida social, decidí que no tendría pareja por miedo a perder a mis amistades.

Curiosamente, me llegó el momento y, sin dejar de prestar la atención necesaria a mi lado romántico, opté por dedicar la misma cantidad de tiempo, si posible, a mis amigos. Por desgracia, esta regla se cumple con muy pocos y es por eso que me veo obligadísima a reportarlo a todo el mundo. Los primeros meses lo acepto y celebro: una nueva pareja en mi grupo de amigos, me siento feliz por ellos y tolero sus besuqueos en público y sus escapadas furtivas, sus "es que hoy he quedado con Mengana", etecé, etecé.

Eso sí, una vez rebasado el año de noviazgo ya me empieza a parecer un abuso de mi santísima paciencia. De pascuas a ramos se acuerdan de una, pero JAMÁS DE LOS JAMASES separarán su enamorado culo del de su cari. Y qué alegría me corroe cuando quedo con un@ íntim@ amig@ y aparece con su pareja... ¡No estoy incómoda mientras os besais y camelais, qué va! ¡Vosotros seguid, como si quereis poseeros en la barra del bar mientras os aplaudo! ¡Claro que sí!

El motivo de todo esto es que me toca los cojones que suceda esto, porque, la verdad, no he sido mal amiga y creo que amigos míos que sufren esto tampoco lo han sido. Y ni siquiera mala amiga, sino abandonadora, más bien. Que es más suavito.

Es decir, aquí la gente prestando el 500% de su atención a su novi@, sin dejarnos un momento en paz con sus amoríos en las redes sociales, mientras que nosotros (refererido a los amigos abandonados) nos resignamos al comprobar la valía de nuestra amistad.

¿Podría pasar de su enamorado culo? Claro. ¿Podría eliminarlos de las mil redes sociales que me tienen borregamente enganchada? Sí, sí. ¿Podría decírselo a la jeta directamente, porque no soy más que una cobarde? Olalá.

Pues, ¡ZAS EN TU BOCA!, porque lo intenté una vez y mi pasión enfermiza por una amistad que amaba se vio malinterpretada, quedándome más ninguneada que antes. Así que ahora me limito a pasar del asunto y revolcarme en mi frustración.

"Un día les sucederá algo malo y vendrá a ti llorando..." ¡No, por Dios, no deseo mal a nadie! Eso sí que no, pero miedo me da el día que pase algo así y me enfrente a esa situación. Yo, al menos, sigo mimando mis amistades como si fueran recién nacidas.

Léeme atentamente cuando te digo, que los buenos amigos estarán aunque tu cari te falle y aunque el mundo se vaya a tomar por culo. Pero claro, cómo cambiar sexo incondicional por alguien que solo te aporta fidelidad eterna. Qué tonta soy.

Me temo que, tras la negación, la ira y la depresión, me quedo con la aceptación. Además de con la triste convicción de que los he perdido por su enchochamiento adolescente. Pero, en fin, si algún día esa/s persona/s necesitaran consuelo, no les diré que no. Solo me da miedo no tener huevos para mandarlos directamente a la mierda.

VV

1 comentario:

arknee dijo...

Habra que asumir que hay gente de todo tipo, aunque nos pese... jajaja